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Younès Rahmoun - Entrevista

Por Pat Binder & Gerhard Haupt

Pat Binder & Gerhard Haupt: Cuando alguien que no te conoce personalmente observa tu obra, además del goce estético, percibe de inmediato una dimensión espiritual muy profunda. ¿Es esta dimensión espiritual un elemento que vienes trabajando en forma consciente desde un principio, o cómo se originó y qué papel juega en tu práctica artística?

Younès Rahmoun: Conscientemente no estuvo siempre, aunque de alguna manera sí, incluso en las cosas que hacía de niño, utilizando materiales básicos cercanos a la tierra, como piedra, madera y agua.

Durante mis estudios de Bellas Artes, empecé a interesarme más en los aspectos estéticos, formales del arte y me concentré en desarrollar la técnica y a aprender del arte occidental - que es lo que pasa en general cuando estudiamos. Durante todo ese tiempo, seguía utilizando materiales "pobres", que tienen un origen natural. En los dos últimos años en la escuela, en 1997 y 1998, volví a dirigir la mirada hacia mi propia cultura, después de haber estudiado el arte mundial. Bueno, en realidad siempre la tenía presente, pero empecé a tratar de integrar más lo que me rodea, tanto de la ciudad - Tetuán y su influencia andaluza, con casas muy bien acabadas y colores -, como del campo - el Rif, con sus viviendas de barro, materiales labrados a mano, etc. Todo eso me inspiró en el desarrollo de mi trabajo. Y lo que ha seguido acompañándome en mi vida, es intentar conversar con la gente en términos básicos, simples, para que todo el mundo pueda comprender lo que hago, tanto un asiático como un africano y que todas las culturas puedan encontrar algo familiar en mi obra.

B. & H.: ¿Qué te hizo tomar conciencia de la necesidad de regresar a tu cultura?

Y.R.: Ya durante mi infancia y adolescencia esto ha sido algo que siempre me ha preocupado. Yo quiero ser abierto, aprender de todo, pero a la vez no perderme. Y para no perderme, necesito saber "donde pongo mis pies". Quiero volar, quiero ver el mundo desde arriba, pero a la vez quiero un nido, un sitio para descansar, un lugar donde puedo estar seguro. Esto es lo que mi cultura me permite, porque está en mí, está en mi sangre, así es que siempre he transitado desde mi cultura hacia otras culturas, ida y vuelta. Pero en 1997-98, me di cuenta que puede llevar a algo nuevo en mi trabajo, que puede añadir un ingrediente que podía enriquecerlo.

B. & H.:¿Y la dimensión espiritual?

Y.R.: Mis instalaciones de aquella época y hasta ahora, están formadas por varios elementos que se repiten, siempre en números impares. Estaba conforme con la parte estética de mi trabajo. Lo que me preocupaba más, era el concepto. Y empezaron las preguntas: ¿Qué concepto tengo yo en mi trabajo? ¿Qué estoy buscando? ¿Por qué me gusta la repetición? ¿Qué significa?

Entonces empecé a buscar números que tienen origen en mi cultura religiosa y que tienen significado para mí, como el 7, el 5, el 3, o más altos como el 17 o el 99. También la disposición de las obras en los espacios me preocupaba. Antes de decidirme por la orientación hacia la Meca, pensaba en la sala en la que iba a instalar una obra como un problema de arquitecto.

En 2001, en una exposición en Marsella, realicé, entre otras, una obra llamada precisamente "Nafas", compuesta por 17 bolsas de 50 litros, que había llenado con mi aliento, cerrándolas con un nudo. Las puse en el suelo apoyadas sobre los nudos para que no se vieran y así ser estéticamente más interesantes, como pirámides, o capuchas de chilaba, el vestido tradicional marroquí, como si fueran personas orando en una mezquita. Dispuse las 17 "formas" en 5 líneas: En la primera línea coloqué 2; en la segunda, 4; luego 4 y luego 3, y en la última, nuevamente 4. El 17 es el número de movimientos que realizamos durante la oración. Las 5 líneas son las 5 oraciones del día: Por la mañana, son 2 movimientos de oración, que se llaman rakat; al mediodía, 4 rakat; a la tarde, son también 4; en la oración de la puesta del sol son 3 de estos movimientos, y en la última, cuando ya es de noche, cuatro rakat otra vez.

¿Y por qué los números impares? Esta respuesta surgió unos años más tarde. El primer número impar, el 1, para mi representa a Dios, este ser que no tiene ni sexo, ni tiene olor, ni color, ni forma, ni principio, ni fin, que no se parece a nada. Y el número impar que sigue luego es el 3, formado por este ser que no se parece a nada más un par, que puede ser el mal y el bien, la oscuridad y la luz, la hembra y el macho.

B. & H.: ¿Pero siempre como dualidad? ¿Como opuestos? ¿O sea que el tres es el 1 (Dios) y dos opuestos?

Y.R.: Exacto. Podemos comenzar de otra manera, con el par de opuestos, negativo/positivo, oscuridad/claridad, y después el 1 que completa el 3, es el ser que hace que el par funcione. Los opuestos no pueden funcionar sin este elemento que es la energía total, que es el elemento que puede hacer funcionar una infinidad de pares en diferentes dimensiones, en el macrocosmos, como en el microcosmos. Sin este ser que hace que un número par sea un número impar, el mundo no funciona.

B. & H.: En el 2001 cuando realizaste la instalación Nafas ¿ya la orientaste hacia la Meca?

Y.R.: Sí.

B. & H.: Y todo lo que hiciste a partir de allí, como por ejemplo las Ghorfas [1], ¿está orientado hacia la Meca?

Y.R.: Sí, desde entonces todo lo que necesita una cierta dirección está orientado hacia la Meca. Y lo bonito de esto para mí, es imaginar que distintas obras, como la Ghorfa que estaba en Camerún, la que acabo de terminar ahora en Francia, o la de Singapur, están en distintos lugares del mundo pero orientadas hacia un mismo punto. Eso me gusta. Las imagino como si estuviese volando mirándolas desde arriba y viendo cómo están orientadas, que hay una cierta organización, una cierta estética, como el cosmos.

B. & H.: Cuéntanos de la Ghorfa Nº 9 que estás haciendo en Francia.

Y.R.: Es parte del evento "La Forêt d’Art Contemporain", en el Parc Naturel Régional des Landes de Gascogne, cerca de Burdeos [2]. Es uno de los 7 proyectos que he propuesto para realizar en un pueblo que se llama Vert hasta el otoño de 2014.

Para la Ghorfa elegí un sitio que había sido un bosque, en donde un viento muy fuerte arrancó muchos árboles en 1999 y en el 2009. Está inspirada en las construcciones de la zona, con la forma de un gallinero elevado con techo de tejas. Utilicé las técnicas del lugar trabajando la madera con la ayuda de un artista de allí.

La Ghorfa ya está terminada, pero en todo el terreno alrededor voy a sembrar semillas de flores, que saldrán para la primavera del año que viene. No habrá ningún camino de acceso, la gente tendrá que cruzar por el campo de flores para llegar a la Ghorfa. En lugar del bosque, habrá un campo de flores con una casita para nuestra imaginación de niños. Para escaparnos y escondernos como cuando éramos niños.

Otro trabajo que ya he hecho también, es llevar 7 piedrecitas del Rif, que juntas tienen las dimensiones de un corazón y que pueden caber entre mis dos manos. Las he llevado al cementerio de Vert y las he dispuesto en el suelo con los siete puntos formando un barquito. Del mismo lugar he regresado con 7 piedras a Marruecos, al cementerio del Rif, disponiéndolas también en el suelo en forma de barquito, y los dos están orientados hacia la Meca.

Los 7 lugares que he elegido en Vert para realizar mis proyectos son sitios que tienen una importancia especial para los habitantes del pueblo. Escuchando a la gente intento hacer algo que me interese y que a la vez signifique algo para los demás. Sobre todo en este caso, que el lugar de la intervención artística es "su" pueblo y no un centro de arte al que la gente va desde otros sitios. La relación afectiva no es la misma, porque es "su" pueblo, "su" tierra, es "su" memoria. No puedo hablar de la misma manera a través de mi obra, no voy a criticar ni a causar tristeza con mi trabajo, sino todo lo contrario, quiero dar aliento o una cierta esperanza.

 

Notas:
  • Las ("habitación" en árabe) son espacios de meditación e imaginación que Younès Rahmoun realiza desde 2005. Están inspiradas en la pequeña ghorfa que había debajo de la escalera en su casa paterna y que fue refugio y atelier del artista durante muchos años. Vea el en Nafas por Abdellah Karroum.
  • Vea el sitio web de .
  • >> Galería de imágenes
    Vea la versión en inglés

     

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