“Enjambre de dirigibles” de Héctor Zamora

Su “Enjambre de dirigibles” en el Museo Zeppelin Friedrichshafen - Técnica y Arte.
Por Ursula Zeller | sep 2011

Siguiendo el rastro de una serie de pequeños dirigibles, los visitantes del museo llegan desde sector de técnica del Zeppelin al piso superior donde se encuentra, en el sector de arte, el Enjambre de dirigibles del artista mexicano Héctor Zamora. Con su obra creada para la 53a Bienal de Venecia de 2009 y adaptada ahora para el contexto del museo, Zamora es el primero que ocupa creativamente el gran espacio que interconecta los sectores Técnica y Arte del Museo Zepelin. Su proyecto moviliza la imaginación creadora de los visitantes, que se convierten en testigos de un suceso en la historia de Venecia que en la realidad nunca aconteció. Con la ayuda de diferentes medios artísticos, Zamora sugiere una invasión de dirigibles. Postales, dibujos y pinturas de artistas callejeros venecianos, publicidad en los medios y un video animado difundido vía Internet, hacen aparecer el hecho como si realmente hubiera sucedido. El único vestigio de la invasión en Venecia es un dirigible atorado entre dos edificios en el Arsenale.

La instalación en el museo sugiere que los dirigibles de Zamora han regresado de Venecia a Friedrichshafen para informarnos sobre la ciudad junto a la laguna. La cubierta de uno de ellos se despliega en una gran parte de la sala de exposición. Simultáneamente dan cuenta de la fascinación que el mito del Zeppelin produce aún hoy día. El Enjambre de dirigibles suprime la supuesta oposición entre Técnica y Arte y recupera - por medio del Zeppelin como el admirado prodigio moderno, la visión unificadora sobre el mundo y sus maravillas, perdida en la modernidad.

La obra de Héctor Zamora adquiere una función protagónica en el Museo del Zeppelin, ya que crea una conexión entre las secciones de técnica y arte. Este museo en Friedrichshafen, junto al Lago de Constanza, alberga la colección más grande a nivel mundial de la historia y técnica de la aeronavegación y se especializa como único museo alemán, en la relación entre técnica y arte.

Una profusión de objetos y documentos originales, maquetas y fotos informan sobre todos los aspectos del fascinante y actual - tanto hoy como hace 100 años - tema de la aeronavegación. El núcleo dentral de la exposición es la reconstrucción fiel y auténtica de una parte del dirigible LZ 129 Hindenburg, que transmite la pasión por lo dirigibles en los años 30 y permite imaginar vívidamente los cruces del Atlántico con ese medio. La sección dedicada al arte abarca un amplio período de 5 siglos. En ella pueden apreciarse pinturas, esculturas e instalaciones desde la Edad Media hasta el presente, desde paisajes del Lago Constanza, hasta obras de Otto Dix y artistas contemporáneos como Res Ingold o, precisamente, Héctor Zamora.

La relación entre técnica y arte en el Museo Zeppelin en Friedrichshafen remite a una época en la que los museos eran considerados “cámaras de maravillas” o “gabinetes de curiosidades“ y mostraban objetos de diversa procedencia - arte, artesanía y naturaleza - en una colección conjunta. Transmitían algo así como una concepción unificadora del mundo, en la cual el arte, la historia, la naturaleza y las ciencias todavía no eran independientes unas de las otras. Estos museos universales caducaron en el siglo XIX cuando las distintas disciplinas comenzaron a especializarse estableciendo sus propias colecciones. Pocos de estos museos pudieron salvar algo de su pretensión de representación universalizante original, por ejemplo, el Museo Regional de Hessen en Darmstadt con su riquísima colección de objetos de historia natural y artefactos, o el Museo Zeppelin dedicado a la técnica y al arte.

Para lograr que el visitante comprenda la relación entre estos campos temáticos aparentemente divergentes, es necesario un intenso trabajo de mediación, sin el cual el visitante no puede comprender qué es lo que tienen que ver las obras de arte con la colección de dirigibles, pudiendo llegar a pensar que las obras expuestas son de la colección del conde Zeppelin. El punto de partida para la comprensión es el conocimiento de la brillante eficiencia técnica a comienzos del siglo XX que justamente no era solo técnica sino también altamente creativa, en el sentido mismo del concepto técnica (del griego: Techné = arte), que desde el comienzo abarcaba técnica y arte sin divisiones.

Lo que entrelaza a ambos temas es el ser humano, productor tanto de objetos técnicos como visuales. A través del hilo conductor de la colección, el ser humano debe ser percibido, tanto detrás de los grandes avances de la aeronavegación, como de los logros artísticos. En el centro están, por lo tanto, los proveedores de ideas, los ingenieros, los técnicos y artesanos que crearon las aeronaves pero también la tripulación que los manejaba y que atendía a los pasajeros. También en el arte el ser humano debe posicionarse en primer plano. Por lo tanto bajo la idea fundamental de Ser humano y técnica surge el arte como terreno de reflexión crítica de la promesa de progreso técnico. En la unidad temática Ser humano y naturaleza los paisajes pueden ser percibidos como una reacción al optimismo técnico y al miedo a la técnica correspondientes a la época. <emphasize>Ser humano y fe</emphasize> sondea el espectro íntegro de este tema, desde la esperanza de salvación a las fantasías utópicas. En semejante recorrido histórico cultural puede el arte iluminar determinados aspectos de la historia de la técnica y otros interrogantes. Preguntas y pensamientos que surgen durante el recorrido por la colección técnica, pueden encontrar otras respuestas, incluso nuevas, en la representación histórico-cultural.

La estricta división entre técnica y arte, que se mantuvo largamente en la estructuración del Museo Zeppelin, impedía que el visitante se planteara la idea de una relación entre ambos campos. Por ello el museo en su nueva concepción, debe originar una interrelación conceptual e incluso ambiental diferente. Ya en el ámbito exterior, en la entrada y también en la colección de dirigibles se integrarán objetos de arte. Pero las obras no deberán estar expuestas como hasta ahora una junto a la otra sin conexión conceptual alguna, sino que deben estar colocadas de manera tal que comenten, cimenten y potencien emocionalmente los temas de la exposición técnica.

Determinante es en este contexto la estructuración del espacio de transición entre las salas de técnica a las de las colecciones de arte. Porque es aquí en donde el visitante, concentrado en la historia de la aeronavegación se sintoniza para ver la colección de arte y comienza a percibir las relaciones transversales entre ambos campos. Esto es únicamente posible con temas que entrelazan la técnica y el arte. Muchas propuestas artísticas se interesan hoy en día por cuestionamientos afines a las ciencias naturales, algunas inclusive con aeronaves o con creaciones fantásticas del volar, como Héctor Zamora.

Para su colección de arte el museo pondrá próximamente un foco de atención mayor en estas propuestas visionarias como en el caso del arte de Héctor Zamora. El Museo Zeppelin se desarrolla hacia un lugar en el que la tensión entre las ciencias naturales y sociales, entre la técnica y el arte se comprenda como una prometedora chance. Esto debiera ayudar a dar respuesta a preguntas que hasta la actualidad no han perdido vigencia. En vista de los múltiples problemas en el mundo es necesario arriesgar utopías, sin olvidar los riesgos que impone el progreso. Para ello el Museo Zeppelin se esfuerza en aguzar los sentidos y profundizar los conocimientos de sus visitantes.

 

Ursula Zeller

Directora del Museo Zeppelin Friedrichshafen desde 2008. Numerosas publicaciones y conferencias sobre arte contemporáneo y bienales.

(Traducción del alemán: Kathy Binder)

Héctor Zamora:
Sciame di dirigibili / Enjambre de dirigibles

Exposición permanente:

Zeppelin Museum Friedrichshafen
Seestr. 22
88045 Friedrichshafen
Alemania
Website Email

Directora: Dr. Ursula Zeller

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