Juan Fernando Herrán: Espina Dorsal

Espina Dorsal: Urbanismo informal y utopía, una metáfora de la integración latinoamericana.
Por Oscar Mauricio Ardila Luna | abr 2010

En el marco de la celebración del Bicentenario de la independencia se realiza Menos tiempo que lugar, una exposición itinerante que reúne el trabajo de artistas que indagan sobre la utopía bolivariana en el presente. Uno de los proyectos incluidos es Espina Dorsal, una instalación hecha expresamente para el Palais de Glace de Buenos Aires por el artista colombiano Juan Fernando Herrán. Espina Dorsal pone en escena los procesos de construcción informal del espacio público característicos de los barrios periféricos de Medellín, como una metáfora de la posibilidad de integración en América Latina.

El proyecto Escalas sirvió como punto de partida para esta instalación. Se inició como una investigación vinculada al Encuentro Internacional de Prácticas Artísticas Contemporáneas en Medellín (2007). En ese entonces, Herrán documentó las adecuaciones informales del espacio público en los barrios periféricos, que para él tenían una dimensión escultórica. Por ejemplo, registró las piedras usadas como mobiliario urbano o las que estaban pintadas con los colores de los equipos de fútbol de la ciudad. Más adelante documentó las soluciones de acceso a las viviendas en estos barrios emplazados en las montañas. Así se concentró en las escaleras como aquellas que desde la informalidad integraban exitosamente el barrio a la ciudad. Las escaleras tienen una forma irregular porque se hacen al vaciar concreto en formaletas hechas de madera burda que siguen la topografía del terreno. Asimismo, las escaleras se construyen según el libre crecimiento de los barrios. Cada propietario elabora su propia escalera de acceso que se integra a las otras ya existentes, en un complejo sistema de ramales y bifurcaciones. Además de un valor escultórico, las escaleras constituían para Herrán un espacio público resultado de la suma de distintas construcciones individuales.

A diferencia de Escalas, que se ha expuesto como una serie fotográfica, Espina Dorsal se ha proyectado como una gran instalación que alude a esas estructuras de madera burda. En total son siete formaletas que se acoplan una tras otra para elevarse del primer al segundo piso del Palais de Glace, a través de un agujero que hay entre las dos plantas. Cabe destacar que para definir las características de cada formaleta, se tomaron como referencia las dimensiones de las escaleras documentadas previamente en Medellín. Como se puede ver, Herrán extrae del registro fotográfico, la información para representar un proceso de construcción, una imagen que suspende y dilata espacio-tiempo histórico y se abre a otras interpretaciones. Esto se puede aclarar mejor al revisar una fase anterior del proyecto. En ese momento, Herrán trabajó con una fotografía de la celebración del centenario de la independencia tomada en 1910. La fotografía mostraba una estructura de madera elevada por encima de la estatua de Bolívar, que remataba con la bandera colombiana y que fue utilizada por distintas personalidades para coronar al Libertador. Durante esa etapa, Espina Dorsal se proyectó como una estructura similar a la de esa fotografía: una base de madera que sostenía un asta. No obstante, allí no ocurría ninguna celebración: no había bandera, ni personalidades, ni tampoco un Bolívar para coronar. De este modo, Herrán se alejaba de una anécdota histórica, al extraer de la foto una técnica de construcción informal y volverla protagonista de una instalación artística. Lo que mostraban los bocetos y la maqueta en esa fase, era una escena suspendida en el tiempo, donde podía preguntarse si esa estructura estaba abandonada hace más de cien años o si la celebración estaba por acontecer.

De forma similar opera la instalación proyectada para el Palais de Glace. En lugar de mostrar las escaleras terminadas, Herrán se remite al proceso de construcción. En este caso, las escaleras son algo en potencia porque el concreto aun no ha sido vaciado. Igualmente el espacio es ambiguo, ya que la construcción ha quedado justo en un punto intermedio entre lo que aun es montaña y lo que serán las escaleras. Abstraídas de su espacio-tiempo histórico, puede decirse que las formaletas se presentan como metáfora de la utopía latinoamericana, por cuanto señalan un deseo y la posibilidad de lograrlo. Por un lado, la madera burda encarna el deseo de una comunidad de integrarse activamente a la sociedad. Por otra parte, el conjunto de formaletas que se acoplan, habla de la posibilidad de integración a un nivel más complejo y espontáneo entre distintas iniciativas particulares, que terminan por componer un espacio común de intereses. Menos tiempo que lugar se pregunta por la compresión del tiempo en que todo pasa tan rápido que no tiene un lugar determinado [1]. A esto ha respondido Herrán, al presentar un proceso de construcción, como una metáfora a la posibilidad de integración que, a pesar de las dificultades que enfrentan los países latinoamericanos y los habitantes de estos barrios, se puede lograr con los recursos que están a la mano para lograr un bienestar común.

Nota:

  1. Para ampliar, vea el texto introductorio de Alfons Hug

 

Oscar Mauricio Ardila Luna

Artista e investigador nacido en Bucaramanga, Colombia. Vive en Berlín, Alemania.

Espina Dorsal
Instalación

Parte de la exposición:

Menos Tiempo que Lugar
El Arte de la Independencia: Ecos Contemporáneos

25 marzo - 24 abril de 2010

Palais de Glace
Palacio Nacional de las Artes
Buenos Aires
Argentina


Vea también:

Apostol-Stills
El Arte de la Independencia: Ecos Contemporáneos. Artistas de América Latina y Alemania. Exposición itinerante 2009 - 2011
expo-12
Pabellón del Istituto Italo-Latinoamericano (IILA), Arsenale - Isolotto. Comisaria: Patricia Rivadeneira; curador: Alfons Hug.
UiU Magazín
Hacia arriba