Universes in Universe

Para la mejor vista de nuestra página web, use su dispositivo en forma horizontal.

Rainer Krause

Cristina Calderón


Instalación de sonido, 2014
Grupo étnico: Yagan
Lengua: Yagán (o háusi kúta, inchikut, tekeenika, yahgan, yappu )
Hablante: Cristina Calderón

Localización: Puerto Williams, Isla Navarino, Chile
Población: 8 (dato de 2011)
Grado de extinción: Se considera una lengua aislada cercana a la extinción

>> Sonido

 

El pueblo de los yaganes llegó hace seis mil años a las islas entre el canal Beagle y el Cabo de Hornos. Fue un pueblo de nómades marinos, que se trasladaba en canoas cerca de las costas de las islas, construyendo chozas temporales en las playas y costas de estas islas. No tenía gobierno ni jerarquías sociales más allá de los lazos familiares. Su alimento consistía principalmente de moluscos, pescado, focas y carne de ballenas. A partir del siglo XVIII los cazadores de focas y ballenas eliminaron paulatinamente su base alimenticia. En el siglo XIX este pueblo fue víctima de múltiples enfermedades traídas por loberos, misioneros y buscadores de oro europeos que se propagaron en forma epidémica por la región. Mientras en 1850 la población de yaganes alcanzaba a unos 3000, al principio del siglo XX se redujo a apenas a doscientos. Hoy, según dato de 2011, solamente existen ocho yaganes de raza pura.


Cristina Calderón

El cuento del lobo

Había dos niñas que se fueron a jugar con la marejada, cuando la marea sube y baja. Y el lobo un día vino y se enamoraba de la mayor. Cuando las chicas dejaron de jugar y llagaron a la casa, la más chica dijo a la mamá: que había uno de los lobos que quería pillar a su hermana. La hermana mayor negó todo dijo que no pasaba nada. Pero a ella le había gustado el lobo.

Al día siguiente ocurrió lo mismo. La menor dijo a la mamá que casi el lobo pilló a la hermana. La hermana negó todo otra vez: ¿cómo va a ser un lobo? Al día siguiente el lobo se presentó y se la llevó. La hermana menor subió sola y dijo a su madre: el lobo se llevó a mi hermana.

La pareja estuvo bastante tiempo en tierra y tuvieron un hijo. El hijo nació igual que la mamá. No era lobo. Cuando el hijo tuvo como tres años, el lobo dijo a su mujer que quería conocer a sus suegros y cuñados. Pero la mujer dijo que no, ella le dijo a su marido que su familia no lo iba a querer.

El lobo respondió: sí, ellos me van a querer. Insistió en que quería conocerlos. La mujer finalmente accedió y dijo: Bueno, vamos, pero volvamos en seguida.

Cuando llegaron, los cuñados no lo querían. Pensaban: un cuñado lobo, no. Pero la suegra si lo aceptó y lo dejó pasar a su carpa. Los hijos planearon matar a su cuñado lobo y le dijeron a su madre: ¿por qué no lleva a mi hermana para sacar erizos mañana para que nosotros matemos al lobo? La madre al comienzo no estaba de acuerdo pero finalmente aceptó. Al día siguiente invitó a su hija a sacar erizos, la hija se negó y dijo: no, no quiero ir. ¿Cómo lo voy a dejar a él solo? ¿Y si mis hermanos quieren hacerle daño? La madre insistió: ¿qué le van a hacer ellos si ellos quieren a su cuñado? Entonces la hija aceptó y dijo: vamos pero volvemos rápido. Cuando madre e hija se estaban yendo le dijo a su marido lobo: Cualquier cosa que te pasa me llamas. Mientras estaban sacando erizos escucharon aullar el lobo. Ella dijo: algo le pasa a mi marido, vamos. Pero su mamá dijo: no, debe estar jugando con los cuñados.

Estuvieron un rato más antes de volver. Cuando llegaron a la bahía, el niño hijo de ellos estaba comiendo pedacitos de carne de lobo, un pedacito de su papá y estaba cantando: que rica está la presa. La presa de mi padre está muy rica. La mamá reaccionó, tomó un erizo y lo tiro al niño. Este le pegó en la frente. Justo con el golpe el niño se transformó en pescado y se tiró al mar. Este pescado se ve ahora, tiene una marca, una especie de cototito en la frente.

Estuvieron un rato más antes de volver. Cuando llegaron a la bahía, el niño hijo de ellos estaba comiendo pedacitos de carne de lobo, un pedacito de su papá y estaba cantando: que rica está la presa. La presa de mi padre está muy rica. La mamá reaccionó, tomó un erizo y lo tiro al niño. Este le pegó en la frente. Justo con el golpe el niño se transformó en pescado y se tiró al mar. Este pescado se ve ahora, tiene una marca, una especie de cototito en la frente.


El cuento del zorro

No sé si era lobo o zorro. No sé cuál de los dos. Pero la historia es que él no más poseía agua, un pozo de agua. Y nadie más. Él era el dueño del agua y cuando quería, repartía y convidaba agua. Cuando no quería, no. Cuando los otros le preguntaron si tiene agua, dijo que no. Los otros murieron de sed.


Sobre la enseñanza

Lo que sé, me enseño mi tía abuela cuando éramos chicas: cuando ella era niña sus papás le enseñaron el respeto a los ancianos. Cuando traigas algo, le decían, mariscos u otra cosa, reparta. Cuando ella era chica daba a todos los ancianos. Cuando se levantaba en la mañana iba a sacar agua del pozo o del río y daba a todos los ranchos. Era la tarea de todas las chicas mujeres. Los niños hombres la leña, también para los abuelos. Iban a los montes, porque antes había mucha allá. Todos los ranchos deberían tener leña de los chicos. A mis hijos los enseñé cuando eran chicos. Cuando hay hambre se comparte en vez de robar. Si tiene unos pesos y alguien les pide 1000 pesos ellos dan 5000 pesos cuando tienen. Si no tienen plata no dan, pero puede ser ropa o cualquier cosa, y aunque tenga una sola muda, igual tiene que dar algo. Y así son mis hijos.


(Traducción al castellano por Cristina Calderón)

Rainer Krause: * 1957 Hoyerhagen, Alemania. Vive en Santiago de Chile.

Pabellón de América Latina - IILA
Istituto Italo-Latinoamericano (IILA)

Arsenale - Isolotto
9 mayo - 22 noviembre 2015

Título: Voces indígenas

Curador: Alfons Hug
Co-curador: Alberto Saraiva
Comisaria: Sylvia Irrazábal

Participantes: Vea la lista

Asociados:
Goethe-Institut, Oi Futuro (Rio de Janeiro)

Hacia arriba