Alfons Hug: El Gran Sur

Texto del curador general

con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventanas navideñas
su culto a dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el sur también existe.

Mario Benedetti, El Sur también existe

Los cuatro puntos cardinales no son sólo puntos de referencia abstractos dispuestos en un círculo de 360 grados que está dividido en cuatro cuadrantes. Son también guias en la rosa náutica de las culturas y constructos metafóricos, cuya interpretación cambia en el curso de la historia.

Orientación, literalmente dirigir la mirada al Oriente, es el intento de calcular el curso del Sol para determinar la propia ubicación entre los cuatro extremos de la Tierra.

Uno debería pensar entonces, que en un mundo lleno de desequilibrios y desorden, por lo menos los cuatro puntos cardinales tienen la misma importancia. Sin embargo, durante las últimas décadas han predominado en los hechos dos puntos de orientación: Oriente y Occidente.

Desde el comienzo del siglo XX el Occidente ha sido, en una perspectiva hegemónica, la mitad más pequeña de Europa más el Norte de América, aún cuando América del Sur también pertenece al hemisferio occidental, como observa acertadamente Mario Vargas Llosa: "Somos Occidente".

Siguiendo esta lógica, el Occidente fue también un modelo económico, político y cultural superior y el Oriente el polo opuesto subdesarrollado; una visión para la cual Europa oriental se prolongaba hasta el mismo interior de Asia, tal como ya sucedió con ocasión dela caza de la cibelina por los cosacos rusos en el siglo XVII.

Durante la Guerra Fría, el Oriente comenzaba un poco más allá de Berlín y se extendía hasta el Pacífico, incluyendo tanto a Siberia como a China.

El Norte, que en realidad comprende una parte del Oeste y el Este, ha figurado sólo marginalmente en esta ecuación y, cuando aparece, es sólo en constructos militares, como en el Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Recién en los últimos años se ha revalorizado el Norte, cuando se hizo evidente que las regiones polares juegan un papel central en el debate sobre el cambio climático.

Ahora, en esta muestra, el tema es el Sur y su relación con el resto del mundo. Segúnla procedencia de los artistas - del hemisferio sur o norte, del oriente u occidente - las obras ofrecerán diversas lecturas del Sur. Algunas se orientarán por categorías geográficas, como por ejemplo los grandiosos paisajes del Sur, mientras otras incorporarán los aspectos políticos y sociales. Algunas explorarán el Sur como territorio real, otras como alegoría y proyección metafórica.

En la concepción predominante de la Antigüedad, la Tierra estaba compuesta de tres grandes masas de tierra agrupadas en torno al Mar Mediterráneo. La más austral de ellas era terra incógnita. Cuando estas tierras vírgenes fueron descubiertas finalmente por los exploradores europeos, éstos se sorprendieron de que las regiones del Sur ya estuvieran habitadas.

Si la luz nacía del Este, el calor venía del Sur. Es por ello que en la mayoría de las lenguas indoeuropeas la palabra "Sur" se deriva de la palabra "sol" y tiene una connotación positiva.

Allí se encontraba el país de la belleza, sensualidad y libertad, en el que el poeta se encuentra con una dama criolla:

En la tierra fragante que el sol siempre acaricia
Conocí bajo el palio de unos árboles cárdenos
Y palmeras que vierten en los ojos pereza,
A una dama criolla de encantos ignorados.

La hechicera morena, de tez pálida, ardiente,
mueve el cuello de un modo noblemente afectado;
esbelta en sus andares como una cazadora,
su sonrisa es serena y sus ojos arrogantes. [1]

También Paul Gauguin buscó su felicidad en el Sur, primero junto a Van Gogh en el "Atelier du Sud" de Arles, más tarde solo en la"Maison du jouir" (La casa del placer) de Tahiti, donde la luz era aún más blanca que en la Provence y donde uno, lejos de una Europa decadente, podía entregarse al arte puro en medio de hombres libres. Sólo aquí pudo Gauguin crear su legendario cuadro que aborda tres preguntas centrales de la humanidad:

"¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Adónde vamos?" (1897)

En los mundos exóticos de los artistas europeos siempre está presente además el aspecto de los proyectos de vida no vividos; el principio de la esperanza de una salvación de la vida regulada y alienada.

Para el resto del mundo los trópicos siempre fueron el "Paraíso en la otra esquina", como reza el título de una de las últimas novelas de Mario Vargas Llosa. Pero también fueron objeto de sombrías caricaturas, como en Heart of Darkness de Joseph Conrad.

Pero el Sur no comprende sólo el ardiente trópico, sino también la helada Antártida y existe sólo un punto en la tierra desde el cual todos los caminos llevan hacia el Norte: el Polo Sur. A pesar de que haya sido afectado por los pecados medioambientales del resto del mundo, la mayor parte del gran continente austral conserva aún un estado virginal y sublime. Es la tierra antes del pecado original y quizás la última granesperanza para la humanidad, después que los trópicos han perdido una parte de su encanto paradisíaco.

La coraza de hielo que cubre a esta región mítica se asemeja a un gigantesco archivo. La Antártida es tiempo congelado.

El Sur es el punto cardinal preferido de los pueblos que viven al norte de los Alpes. Sin embargo, no se trata sólo de una topografía real, sino también de una espiritual. El Sur es una idea que llevamos dentro de nosotros. "Todos ya nacemos con nuestro propio Sur" suspiró lleno de nostalgia el poeta alemán Jean Paul.

Pero, ¿qué punto cardinal prefieren los habitantes del hemisferio Sur?

De hecho, en la historia de la humanidad ha habido repetidos y grandes movimientos migratorios en ambas direcciones. El "Homo Sapiens" se puso en camino hace más de 100.000 años desde África oriental ecuatorial hacia el Norte inhabitado en ese entonces. Después, los colonizadores y emigrantes de la Edad Moderna eligieron la ruta inversa. En la actualidad, millones de emigrantes de África se dirigen nuevamente hacia Europa y aquéllos de América del Sur hacia el Norte del continente.

Los movimientos migratorios son la expresión visible de aquello que se ha manifestado como el conflicto Norte-Sur desde el fin del colonialismo. Es un sistema de desigualdad global, donde el Norte y el Sur han entrado en una nueva relación en la historia universal. [2]

Claro que en el caso de África la propia Europa contribuyó en forma decisiva a las fracturas en el continente más grande del Sur con el trazado arbitrario de fronteras durante la época colonial.

En un acto notable de reinterpretación metafórica, en Occidente se transformaron los conceptos neutros de la orientación geográfica y náutica en categorías valóricas de orden político y cultural. Al fin y al cabo también el Oriente fue una invención europea, considerado desde la Antigüedad como un territorio de fábula lleno de seres exóticos.

Además este concepto de Oriente ha contribuido a la definición del Occidente como lo opuesto a su propia imagen y personalidad.

Es preciso entender el orientalismo como discurso para dimensionar realmente la disciplina enormemente sistemática con la que la cultura europea post-Ilustración ha sido capaz de apropiarse de - y es más, incluso crear - el Oriente desde un punto de vista sociológico, político, militar, ideológico, científico y artístico. Como constructos tanto geográficos como culturales - por no decir históricos - también los lugares, las regiones o zonas geográficas como "Oriente" y "Occidente" son meras creaciones del hombre. La relación entre Oriente y Occidente es una relación hegemónica de dominación y poder". [3]

Esto es válido aún más para el Sur, que en esta ecuación ha sido equiparado con la periferia, e incluso con el Tercer Mundo. Nótese además que esta zona marginal no partía en la línea ecuatorial, sino ya en las lindes de Sicilia y Texas, es decir en las latitudes medias del hemisferio norte.

Esta prolongación artificial del Sur hacia el Norte llevó, por un lado, a que la mayor parte del mundo fuera marginalizada y, por el otro, a que el Norte, perdón, el Occidente, se haya relegado a un parapeto cultural, aislándose de una región del mundo con la cual estuvo estrechamente vinculado por varios siglos. Esto vale especialmente para los pueblos ibéricos, que siempre han cumplido una función de puente entre el Norte y el Sur, siendo los que tuvieron más éxito en el intercambio, por cierto no siempre pacífico, con las civilizaciones tropicales de Asia, África y sobre todo de América.

Si en materia política se le acusó a Sur de tener deficientes estructuras democráticas, en la economía fue un débil mercado y en la cultura la falta de un arte moderno como el que surgió hace 100 años en París, Moscú y Berlín y prosiguió después de la Segunda Guerra Mundial en el eje Nueva York-Colonia.

Las convenciones cartográficas - Europa se encuentra siempre arriba en los atlas modernos - han estrechado aún más la mirada sobre el Sur "desde arriba". Incluso la desarrollada Australia debe vivir con la etiqueta del "down under". Pero esto no siempre fue así: en los mapamundi españoles del siglo XV, el "Oriens" se encontraba aún arriba y en los mapas árabes de la Edad Media el Sur se ubicaba donde hoy está el Norte. Al fin y al cabo, incorruptible como es, la aguja de la brújula apunta simultáneamente hacia los dos polos magnéticos.

Por lo tanto, en estricto rigor, el Occidente ha transformado el redondo globo terráqueo, prototipo de una forma igualitaria, en una torre que sólo tiene un arriba y un abajo.

Esta jerarquización fue practicada también por mucho tiempo en el medio artístico, donde, en forma análoga al sistema de alianzas políticas, se distinguía igualmente entre aliados y no aliados. De modo que ciertamente no era casualidad que en la Documenta de Kassel y en la Bienal de Venecia, hasta entrados los años noventa, los países de la OTAN estuvieran representados siempre con el 80 y 90% de los artistas. ¿Es acaso que también el arte occidental acaba siendo tribal?

Escuela del Sur

El modernista uruguayo Joaquín Torres-García fue uno de los primeros en reconocer este desequilibrio estructural y postuló ya en 1935 en su "Escuela del Sur":

"He dicho Escuela del Sur; porque en realidad, nuestro norte es el Sur. No debe haber norte, para nosotros, sino por oposición a nuestro Sur. Por eso ahora ponemos el mapa al revés, y entonces ya tenemos justa idea de nuestra posición, y no como quieren en el resto del mundo. La punta de América, desde ahora, prolongándose, señala insistentemente el Sur, nuestro norte." [4]

El mapamundi invertido de Torres-García, donde el extremo austral de América del Sur se proyecta en una amplia extensión del hemisferio norte, se nos ofrece justamente hoy como símbolo de una nueva geopolítica del arte.

En los últimos años se ha ido desplazando la correlación global de fuerzas, y esta evolución positiva tiene varias razones. Por un lado, los países del Sur han ganado terreno en el plano económico, mientras el Occidente se ha estancado. Esto es válido no sólo para los "tigres" de Asia, sino también para América Latina, e incluso África tiene desde hace algunos años mayores tasas de crecimiento que Europa.

Hoy se habla del "nuevo Sur", un cordón geopolítico que se extiende desde el Brasil, pasando por Sudáfrica, hasta la India e Indonesia. En 1995, el aporte de los países en vías de desarrollo a la economía mundial era de un 35%, en la actualidad es de un 50%. Asimismo el Sur digirió mejor la crisis que el Norte.

Los vertiginosos procesos de urbanización en los países del Sur, donde se encuentra la mayoría de las megaciudades, han aportado lo suyo al desarrollo de variantes propias del arte moderno. Esto no sólo es válido para las artes visuales, sino también para el teatro, la música y el cine. Además, la mayoría de los autores de habla inglesa galardonados con el Premio Nobel de literatura en las últimas décadas provino de las antiguas colonias.

Paralelamente se produjeron procesos culturales endógenos en las metrópolis de las naciones industrializadas mismas que han hecho posible una ampliación del horizonte. Cabe recordar los movimientos migratorios y el multiculturalismo derivado de ellos. Éste, a su vez, llevó a enfoques curatoriales, como por ejemplo en la exposición "Les Magiciens de la Terre" en el Centro Pompidou de París (1989), donde por primera se presentó a artistas de todos los continentes en igualdad de condiciones. También la exposición "Die anderen Modernen" en el centro Haus der Kulturen der Welt de Berlín (1997) subrayó esta nueva visión plural del mundo.

A esto se suma que en el Sur ha mejorado la infraestructura cultural. La mayoría de las bienales de arte creadas en las últimas décadas se encuentra en países extra-europeos, y a menudo justamente allí donde el arte contemporáneo sólo logró consolidarse en forma relativamente tardía, como en Estambul, Dakar, Cuenca, Sharjah o Singapur.

Brasil, donde el arte moderno tiene una larga tradición, se destaca particularmente en este proceso, ya que el país ha ganado un enorme prestigio en el plano político y junto al diálogo Norte-Sur ha iniciado ahora el por tanto tiempo pendiente diálogo Sur-Sur, como por ejemplo con África e India. Asimismo han mejorado las relaciones entre el Sur y el Oriente, y especialmente con China. El Imperio del Centro se prepara para retomar aquel auge económico y cultural que ya conoció en el siglo XVIII, cuando generaba un tercio de la actividad económica mundial.

Chimeneas de fábricas y paisajes míticos

En el poema citado al inicio, Benedetti le atribuye al norte el acero y las chimeneas de fábrica, mientras que en el sur descubre las raíces. Quien pasa por la Cuenca del Ruhr alemana o por Detroit y luego viaja a la Patagonia o la Amazonía podrá confirmar este diagnóstico, aún cuando en el transcurso del siglo XX las grandes metrópolis del sur, como Buenos Aires y São Paulo, se pusieron cada vez más "norteñas", incluso superando a Nueva York o París - ciudades con las que les gusta compararse - en cuanto a los dramas sociales, la velocidad de los procesos de urbanización o los daños ecológicos.

En consecuencia,lo característico del sur hoy es el gran antagonismo entre el interior, que en muchos lugares aún permanece virgen y las metrópolis desbordantes - un tema que también jugará un rol relevante en la Bienal.

Sobre el génesis de las Bienales

Las bienales surgen sobre todo en países y ciudades que están viviendo un auge político, económico y cultural. Hace 60 años este era el caso de la Bienal de São Paulo y lo es hoy de las de Singapur, Sharjah, Shanghai, Estambul., Porto Alegre y Curitiba.

La Bienal de Montevideo es de por sí un ejemplo elocuente de este auge del Sur, pues pone a Uruguay nuevamente en el centro de la atención, un país que fue un faro de la modernidad a comienzos del siglo XX, que luego pasó un poco a segundo plano y que ahora da señas de un resurgimiento y una revalorización de su identidad.

Entretanto el calendario global de las bienales contiene no menos de 100 inscripciones. En todas partes las bienales han enriquecido de manera decisiva el panorama cultural local generando además un valor agregado en el campo de la formación. En el ámbito artístico dieron nuevos impulsos y ayudaron a que la ’escena artística’local entrara en contacto con corrientes artísticas globales.

Además, y el mejor ejemplo de ello es la Bienal de São Paulo, la más antigua de Sudamérica y después de Venecia la segunda más antigua del mundo, propiciaronuna profesionalización de los niveles técnico y administrativo. Este proceso comienza con la creación de mecanismos legales para los auspicios, como por ejemplo leyes sobre deducción de impuestos y continúa hasta la creación de empresas de video especializadas.

Otro efecto sinérgico de las bienales fue favorecer la conformación de un mercado del arte, al atraer coleccionistas y galerías – una condición imprescindible para el desarrollo de una escena artística.

No menos significativo es el hecho de que las bienales desafiaron la crítica artística y cultural. Pero quizás su rol más importante sea el de descubrir nuevos temas y abordar cuestiones sociales relevantes y posiciones estéticas de la actualidad.

Las bienales logran estos efectos no sólo por medio de las obras expuestas, sino también por medio de la creación de nuevos contextos espaciales y urbanos.

Las bienales están en condiciones de descubrir lugares y escenarios que hasta ahora habían permanecido fuera del alcance del arte. Esto le entrega al arte contemporáneo posibilidades insospechadas para la intervención política, social y cultural, con todas las consecuencias positivas que esto puede tener para la interpretación de la historia, la democratización de la sociedad y el diseño de modelos de futuro.

Espacios típicos de bienales pueden ser: los galpones portuarios en Porto Alegre, los "solares" de los barones del mate en Curitiba, un hangaren Ushuaia, un viejo búnker nuclearen Sarajevo, un galpón industrial en Yokohama, un sitio eriazo junto al antiguo muro en Berlin y, como non plus ultra, un antiguo arsenal de armas en Venecia, el llamado Arsenale que ya fue descrito por Dante Alighieri.

Metáforas transitables

Pero parece ser algo grandioso y difícil de aprehender, el topos – es decir: el lugar-espacio. (Aristóteles, Física, Libro IV)

En esta reinterpretación y reactivación de espacios que muestran al público su ciudad desde otro punto de vista, reside quizás el verdadero secreto del éxito mundial de las bienales, que podríamos denominar metáforas transitables.

En este proceso el curador se convierte cada vez más en buscador de huellas y agrimensor, no sólo visto en términos físicos, como alguien que conoce la diferencia entre metros cuadrados, cúbicos y lineales, sino también en sentido figurado: como agrimensor de las posibilidades simbólicas del arte.

La apertura de nuevos espacios "antiguos" y las posibilidades de conquistarlos convierten al visitante en un protagonista que busca en cada rincón de la exposición su propio "Aleph", aquel legendario rayo de luz de Borges que contiene todo el universo.

Heidegger, en su ensayo "El arte y el espacio", ya se había planteado la pregunta si el espacio concebido física y técnicamente puede ser considerado como el único espacio verdadero. ¿Será que en comparación con este último todos los espacios conformados de otra forma, el espacio del arte o el espacio de la acción cotidiana, son sólo formas primigeniassubjetivamente condicionadasy variaciones de un solo espacio cósmico objetivo?

El espacio pertenece a aquellos fenómenos cuya percepción genera – citando a Goethe – recelo y miedo en el hombre. Porque no hay posibilidad alguna de evadir el espacio.

En alemán la palabra "Raum" (espacio) viene de "Räumen" (’espaciar’), e.d. despejar, talar - abrir un espacio en el bosque para un campamento o un asentamiento.

"Espaciar es dar curso a los sitios en los que un Dios aparece o de los que un Dios ha huido. Los espacios profanos son siempre la privación de antiguos espacios sagrados"(Heidegger)

También el edifício del Banco de la República Oriental del Uruguay constituye este tipo de espacio especial. En el está almacenado una gran parte de la historia de Uruguay. Desde los principios del siglo 20 el BROU ha registrado con exactitud todos los altos y bajos del país.

Sin embargo es justamente esta vecindad poco común la que le confiere su sello inconfundible y su atractivo a la Bienal de Montevideo. Porque sucede que para el arte contemporáneo no existe ni un lugar imposible ni un tema imposible. Y si en el ruedo de las bienales aún faltaba un contexto, ese era justamente el del banco que es preciso tomar en cuenta en el concepto curatorial.

Esta carga alegóricaconfiere al arte contemporáneo una dimensión radical. Permite nuevas lecturas de la realidad, cuestiona concepciones tradicionales de la historia y posibilita referencias transversales a otros campos de la actividad humana. De esta forma finalmente promueve una interpretación compleja del mundo.

El hecho de que las bienales a menudo sólo ocupen estos lugares en forma transitoria, les da un carácter fugaz que crea situaciones abiertas, transitorias que constituyen un contraste positivo frente a las verdades "inamovibles" esculpidas en piedra y cristal.

¿Qué temas, formas, colores y texturas caracterizan al Sur?, ¿qué colorido local ha desarrollado que lo distingue de otras regiones del mundo?

Torres-García mencionó, junto a una geometría autóctona indo-americana, esa particular luz "blanca", el color ocre del Río de la Plata y la humedad que tiñe todo de verde. Quizás sólo Figari haya acertado con ese matiz de color incomparable en su cuadro "Arroyo Miguelete" (1911).Jorge Luis Borges, otro defensor del Sur, destacó la lacónica eufonía de "Sur" – advirtiendo que los otros puntos cardinales eran simplemente impronunciables en los idiomas latinos - y hablaba de un nuevo colorido y una nueva "temperatura" estética que adquirió lo hispano en el Sur.

Si para los poetas y pensadores europeos de los siglos XVIII y XIX el Sur aún era asimilado con Italia, que en realidad es sólo el "pequeño" Sur, ahora se trata de descubrir con los artistas el "gran Sur", donde viven "los hijos del mañana y del pasado mañana", para citar libremente a Nietzsche.

 

Notas:
  1. Charles Baudelaire, A una dama criolla, en Les Fleurs du Mal,1861. Obra poética completa; Texto bilingüe, Edición (y traducción) de Enrique López Castellón; Ed. Akal, Madrid, 2003
  2. Dieter Richter, Der Süden (El Sur), 2009
  3. Edward W. Said, Orientalism, 1987
  4. Joaquín Torres García, Universalismo Constructivo, Bs. As. : Poseidón, 1941
© Texto: Alfons Hug

1ª Bienal de Montevideo
23 noviembre 2012 - 30 marzo 2013

Tema: El Gran Sur

Curador general: Alfons Hug

Co-curadoras:
Paz Guevara, Patricia Bentancur

Lista de artistas
Los participantes de la exposición,
con datos biográficos

 

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