Museo de Arte Moderno de Medellín - Expansión

Entrevista con la directora María Mercedes González

Fundado en 1978, durante más de tres décadas el Museo de Arte Moderno de Medellín tuvo su primera sede en el tradicional barrio Carlos E. Restrepo. En el año 2009, el MAMM fue relocalizado en la zona sur de la ciudad, en los espacios de Talleres Robledo, una antigua siderúrgica de los años 1930.

Además de reunir en su acervo obras representativas del arte colombiano, el MAMM ha sido sede de eventos emblemáticos para las vanguardias latinoamericanas, como el Primer Coloquio y Muestra de Arte No Objetual en 1981, y ha promovido iniciativas que fueron fundamentales para los artistas colombianos, como los Salones de Arte Arturo y Rebeca Rabinovich entre 1981 y 2003. Con exposiciones monográficas como las dedicadas a Luis Camnitzer, figura clave del arte conceptual latinoamericano, artistas de la talla de Sophie Calle (Francia) o William Kentridge (Sudáfrica) y exposiciones homenaje a maestros colombianos destacando a Débora Arango, Beatriz González, Luis Caballero, o Álvaro Barrios, con proyectos de apoyo a artistas emergentes y una variada programación que incluye música, cine, arquitectura y diseño, el MAMM se ha convertido en un centro cultural contemporáneo de impacto local, nacional e internacional.

En septiembre de 2015, el MAMM inaugurará un nuevo edificio que ampliará su proyecto artístico y cultural en el país. En un área total de construcción de 7.200 metros cuadrados, albergará salas de exposición, aulas múltiples, una sala de cine y música para 250 personas, un espacio de experimentación sonora, depósito de obra, centro de documentación, además de espacios de servicio y esparcimiento.

María Mercedes González, directora del MAMM, nos detalla en una entrevista aspectos claves del concepto de expansión, la convocatoria internacional y el proyecto arquitectónico ganador, los avances de la obra y el programa del MAMM en la primera mitad de 2015.

 

Entrevista con María Mercedes González
Directora del Museo de Arte Moderno de Medellín
Por Pat Binder & Gerhard Haupt, Editores de Universes in Universe

Pat Binder & Gerhard Haupt: ¿Cuándo y porqué se decidió la expansión del MAMM, y cómo fue el proceso?

María Mercedes GonzálezMaría Mercedes González: La decisión de expandir la sede del museo se toma casi al mismo tiempo de la llegada al Museo los Talleres Robledo hace 5 años, en noviembre del año 2009. Si bien fue una ganancia enorme en términos de espacio, además de visibilidad, de proyección y de ampliación de la programación en relación con la sede anterior, las directivas del museo en aquel momento, ya vieron la necesidad de crecer, ya que había un espacio físico a disposición, que era el espacio hacia el parque y el estacionamiento. En 2010 se realizó una convocatoria internacional para la presentación de proyectos arquitectónicos. Participaron unas 10 firmas y uno de los requisitos clave era que la firma internacional para poder participar tenía que establecer una alianza temporal con una firma local, y esto ha sido importantísimo en todo el proceso.

B&H: ¿Qué otros elementos y requisitos formaron parte de la convocatoria?

MMG: La directiva en aquél entonces tenía ya la idea de qué tipo de espacios necesitaba el museo y qué había que construir en esos términos de referencia. Ya estaba la idea de que se necesitaba espacio para la colección patrimonial del Museo, estaba la necesidad también de un espacio para poder hacer actividades musicales, para poder ofrecer un programa de cine y otros eventos. La bodega de obras era una necesidad urgente de primerísima importancia, pues las 2,500 piezas que componen la colección, necesitaban un mejor espacio. Se pensaba también en la importancia de tener unos espacios comerciales que pudieran sostener en parte el funcionamiento del Museo. Todos estos elementos estuvieron en la convocatoria misma. Creo que así funcionan este tipo de concursos, dándole al arquitecto el listado de necesidades, porque sino, después sería muy difícil.

B&H: Por eso uno se sorprende tanto al comprobar que edificios de museos diseñados por arquitectos muy famosos, en muchos casos no funcionan como tal.

MMG: Es cierto, ese fue otro criterio que estaba explícitamente señalado en los términos porque sabíamos internamente que la funcionalidad era importantísima.

B&H: ¿El concurso fue una convocatoria abierta o por invitación?

MMG: Fue una invitación directa que se le hizo a 15 oficinas de arquitectos de distintos países del mundo y se recibieron 11 propuestas. Ahí nos ayudaron muchísimo nuestros aliados arquitectos. Ustedes saben bien que Medellín es una ciudad de arquitectura, y esa compañía, ese apoyo, fue muy importante para nosotros en todo el proceso.

Otra de las cosas que estaban muy claras era que el proyecto nuevo tenía que dialogar perfectamente con Talleres Robledo, porque este es un edificio patrimonial, un lugar con mucha historia, un emblema del proceso de industrialización de Medellín. Queríamos que el proyecto dialogue, pero que no fuera una mera extensión o réplica de Talleres Robledo.

B&H: Cuando uno llega a esta zona, llama la atención que son todos edificios nuevos, que no es como en otras ciudades donde hay toda una zona industrial que se usa o adapta para uso cultural o de esparcimiento. Quizás en eso también reside la importancia de Talleres Robledo que es uno de los últimos emblemas de una época...

MMG: Absolutamente, por todo eso el proyecto nuevo, si bien debía ser un edificio súper contemporáneo, arquitectónicamente hablando, debía dialogar no solamente con el edificio patrimonial de Talleres Robledo sino con todo el entorno.

B&H: Quiénes fueron los ganadores y en qué se distingue su proyecto?

MMG: Los ganadores fueron la oficina de arquitectos 51+1 de Perú que estableció una alianza temporal con la oficina local CtrlG, de las arquitectas Catalina Patiño y Viviana Peña, muy jóvenes, muy talentosas. Ellas ya han ganado otros proyectos grandes en esta región. Están construyendo, por ejemplo, dos parques educativos de la gobernación en Antioquia.

51+1 de Perú es un grupo de arquitectos peruanos muy jóvenes y fueron los únicos participantes internacionales que visitaron Medellín antes de presentar la idea. Tal vez ahí reside la singularidad y originalidad de su propuesta, una idea inspirada en la arquitectura popular de las comunas más marginales del norte de la ciudad.

B&H: Cómo ha ido avanzando la construcción y la financiación? Va a poder cumplirse el plazo?

MMG: El edificio avanza muy bien. A diciembre 2014, ya está lista la estructura en concreto del edificio y las fachadas en este material también. Con respecto a la financiación, hemos contado con la suerte de tener el aporte de la Alcaldía de Medellín y de empresas y fundaciones locales. El gran reto en el que estamos trabajando es precisamente en darle vida, en hacer que ese nuevo MAMM traiga más público, que traiga nuevos entusiastas y amantes del arte y que la gente en este sector de la ciudad --que es la Comuna 14, la comuna de El Poblado-- tenga un espacio de conocimiento y disfrute. El gran objetivo misional es que la gente de Medellín encuentre aquí experiencias inspiradoras, experiencias transformadoras, alrededor de la cultura contemporánea.

B&H: ¿Cuáles son los puntos clave del concepto para el edificio nuevo y cómo funcionará con el edificio existente?

MMG: El espacio de las nuevas salas va a estar destinado principalmente a la colección patrimonial del Museo, pero entendemos también que mostrar nuestra colección sin diálogo con otras obras no tiene mucho sentido. La colección del MAMM, si bien tiene piezas referentes, muy importantes de la historia del arte colombiano de la segunda mitad del siglo XX, es una colección a la que le faltan muchas piezas del arte contemporáneo.

B&H: ¿Colombiano o internacional?

MMG: Colombiano. La colección que tenemos es una colección que hemos construido gracias a la generosidad de los artistas. En 36 años de historia, el Museo no ha comprado ninguna pieza. No hemos tenido un presupuesto para adquisiciones, por diferentes motivos, porque siempre la prioridad del funcionamiento de la operación del museo y de tener activa la programación tiene sus implicaciones. Fortalecer la colección es un reto, somos conscientes de eso y sabemos que tenemos que trabajar bajo fórmulas creativas, innovadoras. Por ejemplo, a través de personas que estén dispuestas a apoyar al Museo a través de una donación, fórmulas que son muy comunes en los Estados Unidos, sobre todo.

B&H: El año pasado nos comentaste, que, entre otras obras, le gustaría coleccionar instalaciones que fueron hechas para exposiciones en el Museo. ¿Consideraron en establecer cooperaciones con los artistas por medio de becas, de producciones o subvenciones específicas para que esas obras queden aquí, por ejemplo?

MMG: Pues de hecho, eso ya existió en el Museo, con los Salones de Arte Arturo y Rebeca Rabinovich entre 1981 y 2003. Durante esos años, el Museo en su antigua sede creó esta plataforma de circulación y difusión de artistas menores de 30 años y un poco el esquema era ese que mencionas. Gran parte de las piezas que ahora tenemos en la colección, viene de esa experiencia de los salones. Así que el Museo no es tan ajeno a ese tipo de fórmulas. Hay que hacer un plan, un plan de adquisiciones estructurado con unos objetivos muy claros, muy conscientes también de las posibilidades económicas y de esfuerzo que esto requiere. La llegada del nuevo curador del museo, Emiliano Valdés, es muy importante para poder desarrollar e implementar todas estas ideas.

B&H: La actual exposición de Alvaro Barrioss continúa hasta marzo de 2015 y el evento inaugural está anunciado en septiembre de 2015. ¿Qué exposiciones tendrán todavía en la primera mitad del año?

MMG: En abril tendremos la exposición del grupo Utopía, que es un grupo de arquitectos / artistas de Medellín. Ellos son importantísimos en la historia y en la vida del Museo y de la ciudad. Son los que hicieron la remodelación de los Talleres Robledo, ellos son los artífices de todo esto. Es la muestra Le Corbusier en el río Medellín que estuvo en Bogotá, en la Fundación Alzate Avendaño, pero aquí será más grande, rescatando esta historia reciente, porque una gran parte de la exposición estará dedicada al reacondicionamiento de los Talleres Robledo como sede del MAMM.

También hay un nuevo programa del Museo que ya estamos desarrollando, que se llama Programa C. Es un proyecto en la sala de proyectos especiales, la sala pequeña a la entrada. Lo que busca es ser una plataforma de difusión, de promoción, que valide el trabajo de artistas emergentes, entendiendo lo emergente no desde un rango de edad sino desde una trayectoria emergente. El curador invitado debe hacer trabajo de campo, ya que los artistas emergentes no figuran, no circulan, nadie ha escrito nada sobre ellos.

El primer curador invitado este año fue Sebastián Ramírez, de Cali, que fue el curador de ArteCámara en ARTBO el año pasado. Él seleccionó a Tatyana Zambrano (Medellín, 1982). La segunda invitada fue María Wills (que es co-curadora de Arco Colombia 2015) y ella escogió a Víctor Garcés (Medellín, 1978). Su exposición, Recuerdo sin nombre continuará hasta marzo de 2015 y la 3ª versión del programa que ya está definida, va a ser junto con la inauguración de Utopía. Invitada está Cristina Lleras, que fue curadora del Premio Luis Caballero el año pasado. Después de hacer su investigación de campo decidió trabajar con Gabriel Botero, también de Medellín.


Maria Mercedes González Cáceres
M.A (Master of Arts) en Media Studies de The New School en Nueva York, Especialista en Estudios Culturales y Politóloga de la Universidad Javeriana. Se desempeñó como agregada cultural y de medios de la Embajada de Colombia en Argentina entre 2004 y 2008. Entre 2008 y 2010 fue asesora del Ministro de Relaciones Exteriores y desde octubre de 2012 es la directora general del Museo de Arte Moderno de Medellín.

 

Fotos
La obra de expansión, y el Museo de Arte Moderno

 

Dirección:
Museo de Arte Moderno de Medellín
Carrera 44 N° 19A-100
Ciudad del Río
Medellín, Colombia
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