A principios del siglo XVIII, monjes de la orden franciscana de los Recoletos Descalzos se establecieron en este área, situada más allá del límite de lo que era Buenos Aires en aquella época. El convento y la iglesia estaban dedicados a Nuestra Señora del Pilar (más informaciones, vea Iglesia del Pilar). La población local le puso el nombre de La Recoleta, que fue aplicado luego a toda la zona.

En el curso de una reforma eclesiástica general bajo el gobierno de Martín Rodríguez y su ministro Bernardino Rivadavia, los monjes fueron expulsados y expropiados en 1821. El jardín del convento fue convertido en el primer cementerio público de la ciudad, e inaugurado el 17 de noviembre de 1822.

En los años 1870, a raíz de una epidemia de fiebre amarilla, numerosas familias acaudaladas que vivían en la zona densamente poblada del centro, huyeron hacia las regiones más altas en el extremo norte de la ciudad, en donde erigieron sus nuevas mansiones y residencias lujosas. Al principio, el Cementerio de la Recoleta lucía abandonado y desolado, ya que no estaba permitido enterrar allí a víctimas de la epidemia. En 1881, el intendente Torcuato de Alvear encomendó su remodelación al arquitecto italiano Juan Antonio Buschiazzo, que fue realizada en estilo neoclásico. El pórtico monumental con columnas dóricas data de esa época. A partir de entonces, las familias adineradas comenzaron a construir magníficos mausoleos para honrar a sus muertos.

El predio de aproximadamente 55.000 m2 tiene actualmente unas 4.800 bóvedas. Muchos argentinos célebres han encontrado aquí su reposo final. Un verdadero sitio de peregrinación, tanto para sus seguidores como para turistas, es la tumba de Evita en el panteón de la familia Duarte. El Cementerio de la Recoleta es uno de los cementerios más famosos del mundo, debido a su valor histórico, arquitectónico y artístico.

(© Texto: Universes in Universe)


Cementerio de La Recoleta
Junín 1760
1113 Buenos Aires
Argentina
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